El uso de la vivienda familiar después de un divorcio.

Nuestro Ordenamiento Jurídico protege de forma especial la vivienda familiar, considerada esta, según la Jurisprudencia, como un “bien familiar, no patrimonial, ( entendiéndose que prevalece la satisfacción de las necesidades familiares sobre el propio derecho real de propiedad), al servicio del grupo o ente pluripersonal que en ella se asienta, quienquiera que sea el propietario”. Es decir, el domicilio donde vivía de forma habitual la familia, antes de la separación o divorcio.

Después de una separación o divorcio, aunque la propiedad de la vivienda familiar sea de uno solo de los cónyuges de forma privativa, suele suceder que se otorga el uso exclusivo de la misma al cónyuge al que se le atribuye la custodia de los hijos menores de edad. 

El criterio preponderante será el que acuerden las partes ( cónyuges o convivientes), y este acuerdo se documentará en el convenio regulador, ya que el Código Civil obliga a que en el convenio regulador se resuelva sobre la vivienda familiar.

En caso de falta de acuerdo, será el Juez quien disponga, en tal caso, existiendo hijos menores de edad o incapaces, la atribución de la vivienda corresponderá a quien tenga la guardia y custodia de los menores.

Hechas estas apreciaciones previas, ¿Cual es la verdadera naturaleza jurídica de la atribución del uso de la vivienda familiar?, ¿se trata de un derecho real o personal?. Sobre esta cuestión la doctrina ha aportado argumentos jurídicos en ambos sentidos. 

  • Un sector doctrinal considera que claramente estamos frente a un Derecho Real sui generis, cuyo contenido vendrá determinado por la propia sentencia matrimonial. Tratándose de un derecho inscribible que produce eficacia real, salvo que la vivienda familiar sea propiedad de un tercero, en cuyo caso esa eficacia sería relativa.

Si un tercero adquiriese la vivienda familiar, siendo esta propiedad de ambos cónyuges, entonces tendría que tenerse en cuenta el principio de fe pública registral ( calidad que otorga el Estado a una serie de personas en virtud de la cual se consideran ciertos y veraces los hechos que reflejan, con los efectos privilegiados que el Derecho les otorga).

  • Otro sector de la doctrina, mayoritario, considera el uso de la vivienda familiar de una naturaleza meramente personal, un derecho singular que se constituye “ope sententiae” 

Ante estas dos opiniones doctrinales separadas, ¿la Jurisprudencia del Tribunal Supremo, la doctrina de las Audiencias Provinciales y la Jurisprudencia registral que opinan?

Se ha optado una vez más por una solución práctica, y en esta línea la Dirección General de los Registros y del Notariado es concluyente al considerar que el derecho de uso es inscribible con independencia de su naturaleza jurídica, real o personal, teniéndo como efecto principal el que sea oponible a terceros.

¿Qué quiere decir esto?. Que el uso de la vivienda familiar una vez acordado en sentencia, debe inscribirse en el Registro de la propiedad, de esta forma estará protegido y prevalecerá respecto de terceros.

Eso sí, tenemos que inscribirlo, de lo contrario, el derecho de uso no inscrito no perjudica a tercero de buena fe.

¿Puede el banco ejecutar una propiedad que sea domicilio familiar?

Cuando la vivienda familiar figura con una carga hipotecaria previa, en este caso prevalecerá el principio de prioridad, es decir, el adjudicatario de la finca en caso de ejecución ( el banco) tendrá preferencia frente al derecho de uso constituido por sentencia de divorcio.

De modo que sí puede ejecutarse por el banco una vivienda pese a estar atribuido su uso como vivienda familiar.

Ver: A Tal es el supuesto analizado por el AAP de Guadalajara, sec. 1ª, núm. 12/2009, de 20 de enero (EDJ 2009/84105).

El ajuar doméstico.

Una cosa es la vivienda, y otra distinta son todos los enseres, ropa y mobiliario que componen la vivienda familiar. El artículo 1321 del Código Civil excluye expresamente las joyas, objetos artísticos o históricos o aquellos que tengan un extraordinario valor.

El propio código civil, en sus artículos 90 y 103 señala que el cónyuge que en la sentencia ostente el uso de la vivienda conyugal se quedará también con el ajuar doméstico que integra la misma

No obstante estos artículos se suelen aplicar de forma no tan estricta, entendiendo que ajuar doméstico lo son todos aquellos objetos y aparatos que dotan de sentido a la vivienda ( electrodomésticos, muebles, ropa de hogar, menaje…), pudiendo hacer una excepción con aquellos otros objetos más transportables como ordenadores, televisión, equipo de música etc, o aquellos bienes que se entienden personalísimos de cada cónyuge como ropa, teléfonos móviles, libros, discos, fotos…etc. E

En estos casos siempre habría que aplicar el sentido común en aras de facilitar el proceso.

Pactar en el convenio regulador la venta de la vivienda familiar.

Es perfectamente posible pactar en el convenio regulador la venta de la vivienda familiar, incluso fijando un precio mínimo. Hasta ese momento se puede atribuir el uso de la vivienda a uno de los cónyuges y pactar que uno de ellos se haga cargo solo del pago de la letra de la hipoteca. Se puede también acordar quien pagara el IBI, la basura y suministros, la comunidad de propietarios…etc.

abogados murcia

Silvana López Merino
Abogada

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